¡OJO¡ LAS DIETAS RÁPIDAS ENGORDAN Y SON PELIGROSAS PARA LA SALUD

 Las veo a diario, en las redes sociales, en la televisión, en las revistas de moda. Las dietas que se anuncian con la promesa de que la persona que las siga perderá 9 kg en tres semanas o un mes son una verdadera barbaridad desde el punto de vista energético y para la salud general del organismo, que se puede ver seria e irreversiblemente comprometida.

Cuando se decide iniciar una dieta contra el sobrepeso, hay que tener en cuenta que no es recomendable perder peso muy deprisa. Debe  producirse de forma progresiva, sin pausa pero sin prisa.


Perder más de 3 kg al mes no es conveniente, por dos importantes motivos:

  1. Al eliminar grasas rápidamente, los residuos o toxinas que se acumulan pegándose  en ellas, entre ellos metales pesados y dioxinas, se lanzan al torrente sanguíneo y pueden depositarse en zonas vitales del organismo, como el cerebro, creando malas conexiones entre neuronas ó afectando el sistema nervioso. Es fácil observar algunos cambios de carácter paralelos a adelgazamientos muy drásticos (irritabilidad, ansiedad, depresión…). Estos síntomas pueden ser propiciados por alteraciones del sistema nervioso motivadas por esas sustancias tóxicas.

La dieta debe contener elementos  que permitan que esas toxinas acumuladas/liberadas puedan ser eliminadas de forma adecuada por los órganos específicos. Por ello es importante el consumo regular de plantas depurativas y drenantes, verduras frescas con su indispensable fibra y de pequeñas cantidades de algas. Estas,  son las grandes aliadas desconocidas en el tratamiento del sobrepeso y la depuración. Solas o acompañando a cereales, legumbres, verduras,  en ricos postres, en pequeñas cantidades diarias, preparadas  de mil formas. El ácido algínico que contienen juega la función de aglutinar  las toxinas y metales pesados y facilitar su eliminación por vías naturales del cuerpo.

       2.El organismo entiende esa repentina y rápida pérdida de peso como un “problema”, un “ataque”  o “amenaza” a su supervivencia.

Cuando se inicia una dieta estricta y desequilibrada contra el sobrepeso, vamos a perder relativamente rápido volumen, ya que el cuerpo elimina rápidamente líquidos, gas, aire (los elementos más yin). En numerosas ocasiones, las personas  afirman  que no  han perdido ni un gramo, pero que se han “desinflado y usan una o dos tallas menos”. 

Este suele ser el momento en que se suele bajar la guardia ante lo restrictivo de la dieta, y se vuelve a los antiguos hábitos, dando entrada de nuevo a grasa, líquidos y calorías.


Es entonces cuando el organismo, preocupado por las repentinas carencias, activa “el mecanismo de reserva ante posibles futuras restricciones o hambrunas” y empieza a almacenar toda la grasa posible, y esta a su vez, líquidos produciéndose así el famoso “efecto yo-yo”. No solo vuelves a recuperar el peso rápidamente, si no que suele venir acompañado con algún kilo de más, creando frustración y merma en la voluntad al verse de nuevo en el punto de partida. Además hay que valorar los posibles riesgos que puedan presentarse,  tanto a nivel renal como cardiovascular.

Lo correcto cuando se sigue una dieta como es debido: una pérdida de volumen sí, pero  que antecede a la pérdida de peso,  (grasa) de una forma controlada, consciente y supervisada.

Si no hay un conocimiento, un asesoramiento y seguimiento profesional  en el proceso, la meta soñada del “peso saludable” se hará difícil. 

Es muy importante también tener en cuenta que desde el punto de vista energético, el problema no es SOLO comer demasiado, sino no disponer de energía suficiente para metabolizar lo que comemos. Es como si tuviésemos la llama de “combustión interna” bajo mínimos de rendimiento. ¿Os suena la frase? “¡Me engordar respirar, hasta el agua que bebo me engorda¡”.  No solo consideraremos lo que ingerimos. Tendremos muy presente lo que “expulsamos”, para poder valorar las acumulaciones, lo que retenemos.


Con el uso adecuado de los alimentos y las preparaciones apropiadas de ellos se puede  regenerar y potenciar la fuerza, la energía digestiva necesaria para procesar de una forma óptima los alimentos que ingerimos.

Por último cabe recordar, que la emoción, el sentimiento, también se esconde detrás del sobrepeso. “Somos lo que comemos”, pero también, “somos lo que pensamos”.

MI CONSEJO: Una alimentación limpia, sin grandes artificios, equilibrada en sus nutrientes, variada y colorida para el día a día, pudiéndonos dar un capricho de vez en cuando, volviendo siempre a nuestro saludable CENTRO.



La macrobiótica, con sus pautas alimenticias equilibradas y saludables, puede ser tu aliada en este  empeño y  resultarte de gran ayuda. Cuando empieces a ver los resultados,  té gustará tanto que ya no podrás prescindir de ella.  

Aquí os dejo una fotos de las recetas que elaboramos en el último curso que impartí en Gandía que mostraba los beneficios de la macrobiótica en la dietas para las personas que padecen diabétes. 

Anímate a introducirla en tu día a día. Sabor y salud no están reñidos.


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