NIÑAS MENOPÁUSICAS A LOS 20 AÑOS Y MUJERES DIABÉTICAS Y CON CÁNCER A LOS 50, ENTRE OTRAS COSAS.

 Quizás sea que ando sensible con el tema, por lo frecuente en mi entorno y en mi consulta. Tal vez, porque me siento reflejada y expuesta. Seguramente, porque al leer este artículo, he enlazado muchas de mis preguntas con todas sus respuestas, me decido a compartirlo. Porque esta información es vital para todas las mujeres; y también para todos los hombres, por supuesto, con madres, hermanas, parejas, hijas, amigas…. Tomate 5 minutos, es importante. La información te da el poder.


La endocrinóloga Carme Valls Llobet es investigadora de enfermedades de la mujer en el Centro de Análisis y Programas Sanitarios de Barcelona 


Usted es especialista en medicina interna y endocrinología ¿Por qué se dedicó a estudiar solamente enfermedades de mujeres?

Porque cuando empecé a trabajar en asistencia sanitaria, me di cuenta de que había mayor frecuencia de algunas enfermedades en mujeres que en hombres como diabetes y enfermedades tiroideas, y en las consultas, las mujeres se quejaban permanentemente de dolor y cansancio. Eso no sucedía con los pacientes hombres. Por tanto, me interesé en analizar cómo y por qué tenían ocurrencia.

¿Por qué las mujeres se quejan de cansancio y dolor con mayor frecuencia que los hombres?

Porque hay una diferencia esencial en la vida biológica de hombres y mujeres: la aparición de la menstruación a partir de los 10 u 11 años. La pérdida de sangre cada mes favorece la anemia y la carencia de hierro. La anemia se evita si se come bien pero la falta de hierro está apareciendo en el 75% de mujeres en edad reproductiva. Es un porcentaje muy alto. Esa condición explica parte del cansancio. Y hay otros problemas que pueden presentarse de manera predominante en el cuerpo femenino: las enfermedades autoinmunes.

¿Qué significa el término “autoinmune”?

Quiere decir células del cuerpo que atacan el propio cuerpo. La mujer tiene muchas defensas contra las infecciones. Esto es buena noticia. Pero, a veces, el cuerpo nos juega una mala pasada, por ejemplo, cuando algunas células atacan la tiroides y producen la tiroiditis autoinmune; o atacan alguna articulación y conducen a desarrollar artritis. Este tipo de enfermedades también genera cansancio. Las enfermedades autoinmunes son de predominio femenino, de tal magnitud que la proporción es de 50 mujeres por 1 hombre que las padece.


La carencia de hierro ¿Qué daños biológicos produce?

Caída del cabello, uñas quebradizas y abiertas en capas, sensación de frío en manos y pies, pérdida de memoria y capacidad de concentración, cabeza abotagada, dificultad de subir cuestas o sensación de disnea (dificultad de respirar) cuando se tiene que hacer un esfuerzo físico importante. 
¿No se ha analizado con suficiencia los efectos del periodo menstrual en la salud general de las mujeres?

Ese tema ha sido tabú no solo en la vida social sino también en la medicina. No se podía hablar de menstruación porque era inapropiado. Había, además, muchas creencias culturales sobre esos días: las mujeres en periodo menstrual ‘atacaban’ las cosechas, ‘alteraban’ el vino, dañaban las salsas si las tocaban o las miraban. Esos prejuicios no son tan exóticos. La reacción social a este mecanismo natural del que depende la vida futura de los seres humanos, es la de ‘castigar’ a quienes tienen menstruación de tal forma que en la mente de muchas mujeres se produce una carga psicológica que aumenta su estrés social y personal. Añada los problemas medio ambientales, y con esto me refiero al hecho de que en la época actual hay mayor presencia de hormonas y disrruptores endocrinos en el agua, en el aire y en los alimentos.

¿Con cuáles efectos en el cuerpo femenino?

Las mujeres desarrollan menstruaciones más abundantes y prolongadas por exceso de estrógenos. Por esta razón también está aumentando la incidencia de la anemia y del cáncer de mama. Este trastorno va a condicionar cambios importantes que deberíamos atender para poder dar diagnósticos correctos y que la solución no se limitara a recomendar el uso de anticonceptivos o de terapia hormonal porque aumentan los riesgos. Existe ahora una fuerte tendencia a ‘medicalizar’ la vida de las mujeres y pocos parecemos preocupados por las consecuencias.

Usted menciona la forma peyorativa en que se trata el tema de la menstruación. Una muy común es la de creer e incluso decir que cuando una mujer se molesta por algún incidente, es porque “está con la regla” ¿Ese prejuicio corresponde una condición biológica real?

Realmente, días antes de la menstruación, algunas mujeres sufren síndrome premenstrual porque tienen una disociación de las hormonas, o sea, una alteración endocrina. Entonces se puede producir mal humor, ansiedad y una sensación de desazón. El síndrome premenstrual es un problema neuroendocrino que tiene tratamiento equilibrando el ciclo.

¿Para usted es bueno o es malo tomar anticonceptivos?

Hay veces que es necesario tomarlos pero no más de cinco años. Se han empezado a ver correlaciones entre el uso de anticonceptivos y la aparición precoz del cáncer de mama, antes de la menopausia. Tenemos unos meta-análisis (comparación de varios análisis) de la clínica Mayo con 34 estudios que verifican estas tendencias. Los anticonceptivos sirvieron en un momento determinado con fines de planificación familiar pero con lo que sabemos hoy sobre sus efectos por un lado, y por el otro, sobre la cantidad de enfermedades de transmisión sexual que existe, recomendamos la utilización del preservativo. Si se trata de evitar un embarazo, no tenemos por ahora otras técnicas que poner una barrera.

¿Existen otros efectos por el uso de anticonceptivos?

Quienes los toman diariamente tienen pocas vitaminas en el cuerpo porque los anticonceptivos no permiten que el intestino absorba bien las que vienen en los alimentos. A veces, alteran la función tiroidea y favorecen las enfermedades autoinmunes y, es bueno insistir en que como producen efecto de hiper-estrogenismo, siempre acaban teniendo una cierta relación con el cáncer de mama.


¿La terapia de sustitución hormonal, ¿tiene los mismos efectos que los anticonceptivos y también inciden en la aparición del cáncer?

Sí. Un estudio muy famoso realizado en Estados Unidos en los años 90, Women Health Initiative, que se hizo con 100.000 mujeres, comparó las que tomaban terapia hormonal en dosis altas con otras que tomaban calcio y con otras que solo cantaban, bailaban y hacían ejercicio. Después de unos años se encontró que el grupo más afectado con cáncer de mama era el de la terapia hormonal. Esto motivó a que Estados Unidos dejara de formular 60 millones de prescripciones anuales y pasara a 20. Como resultado, por primera vez en la historia disminuyó la incidencia del cáncer de mama. La conclusión que había una relación directa entre la terapia hormonal y la aparición de la enfermedad.

Y ¿qué pueden hacer, entonces, las personas que necesitan la terapia hormonal no solo por la edad sino por cirugías en el aparato reproductor?

Las personas que han sido operadas por alguna enfermedad y a quienes les han extraído precozmente los ovarios, pueden tomar terapia durante un tiempo hasta equilibrarse. El problema surge cuando se piensa que las hormonas van a resolverlo todo. Y, en cambio, se descuida el estudio de otras carencias en la etapa de la menopausia, por ejemplo, las metabólicas, la falta de vitamina D y la falta de calcio que condicionan la vida de los huesos mucho más que la terapia hormonal.

¿Nunca se debería tomar terapia de sustitución hormonal?

En dosis muy bajas se podría permitir cuando las sofocaciones (producidas por la menopausia) son muy intensas.

Para evitar el cáncer de mama y otros efectos provocados por los anticonceptivos o por la terapia hormonal ¿sirve suspender su ingesta durante unos meses para volverlos a tomar después o este paso es inútil?

El medio ambiente está lleno de productos como los hidrocarburos derivados de los vehículos que limitan el efecto de los estrógenos en el cuerpo; la mayoría de los insecticidas dan el mismo resultado y otros tantos productos. Por esa razón, cada día hay mayor esterilidad masculina y femenina en las sociedades industrializadas. En los hombres disminuye el número de espermatozoides con lo cual aumentamos la esterilidad masculina y femenina. En Europa los espermatozoides por persona han disminuido, en los últimos 26 años, de 80 millones por c.c. a 40 con formas no móviles. Si a estas incidencias del medio ambiente, le sumamos que la mujer ha de tomar hormonas toda su vida: de joven, los anticonceptivos y de mayor, la terapia de sustitución por la menopausia, estamos aumentando nuevos riesgos a su vida.

La mujer moderna trabaja en la calle y también en la noche, al llegar a su casa. Ese doble rol, ¿incide en su salud?

Claro: enfermedades que producen estrés físico y mental. Las hormonas y las glándulas suprarrenales se ‘levantan’ con el sol y se ‘van a dormir’ cuando oscurece. Si de noche, las mujeres realizan otra jornada, las hormonas y las glándulas continúan trabajando. Esto produce alteraciones en el sueño, sensación de ansiedad, taquicardia porque no se duerme bien y dolor muscular, especialmente en la espalda y detrás del cuello. También se presenta colon irritable por el hecho de que se produce más adrenalina. Se ha comprobado que cuando los hombres tienen que hacer la doble jornada, padecen la misma patología.

Muchas niñas jóvenes toman hoy la opción de la comida vegetariana ¿Este tipo de alimentación produce más enfermedades o menos?

La alimentación vegetariana si se hace bien equilibrada y sin dedicarse a comer únicamente pasta, produce un fenómeno que ha sido muy bien estudiado por la famosa endocrinóloga Jerilynn Prior en Vancouver, Canadá. Curiosamente, ella encontró que las vegetarianas sangran un poco menos en las menstruaciones con lo cual no necesitan tanta proteína. Si está bien balanceada, se comen frutos secos que compensan las proteínas, frutas vegetales etc., no es dañina para la salud. Pero hay que tener en cuenta que la alimentación vegetariana pura siempre tiene carencia de vitamina B12 que tiene 4 aminoácidos esenciales. Entonces, los vegetarianos puros deben toman suplementos para obtener la vitamina B12, necesaria para prevenir anemias.

¿Hay suplementos vitamínicos para sustituir ciertas comidas?

Esa es una moda comercial. Muchas personas compran bolsas enteras de suplementos vitamínicos en pastillas, se las toman pero carecen, por ejemplo, de zinc, de vitamina D y de otras. Sería mejor comer bien y equilibradamente.

¿Cuál es la mejor fuente natural de vitaminas?

Las frutas y las verduras. Un estudio reciente demostró que quienes comen fruta y verdura constituyen el grupo con menor mortalidad y menor morbilidad avanzada.

 
Ojo con cosméticos con parabeno

La doctora Carme Valls Llobet como especialista en medicina interna y endocrinología, lleva varios años investigando por qué hay mayor frecuencia de ocurrencia de ciertas enfermedades en las mujeres que en los hombres.


¿Es cierto que los cosméticos pueden ser peligrosos para la salud de las mujeres?

Sí. Algunos cosméticos que usan las mujeres contienen una sustancia que se llama parabeno. Ese químico limita el efecto del estrógeno con lo cual se incrementa el riesgo de contraer cáncer de mama. Paradójicamente, el cáncer de mama se ha posicionado más en la clase alta o de mayor poder adquisitivo porque puede comprar más productos perjudiciales.

¿Para qué se usa el parabeno?

Para que una crema espese, no quede con consistencia acuosa. Una investigadora del Reino Unido, estudiando cómo se habían afectado los ganglios de la axila de las mujeres que tenían cáncer de mama, encontró que usaban cremas hidratantes corporales. Las examinó y encontró el componente que resultó cancerígeno. Ahora hay una controversia internacional porque a las casas de cosméticos les cuesta mucho cambiar sus estrategias comerciales. Por eso recomendamos a quienes tienen familiares directas que hayan padecido cáncer de mama, que no usen este tipo de productos. 

OPTEMOS POR CUIDARNOS CON PRODUCTOS NATURALES, Y MEJORAR CIERTOS HÁBITOS, NOS VA MUCHO EN ELLO. 

Desde Naturalmente os animamos a introducir pequeños cambios, para nuestro cuerpo y nuestra mente. 


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