“No me toques la ínsula”

Esta parte del cerebro, es como el tamaño de una ciruela y está escondida profundamente en los lados del córtex cerebral.  Este lóbulo parece estar íntimamente relacionado con la empatía, y con la conciencia de nuestros propios estados internos.

La ínsula desempeña una función elemental en la atención a los demás y en la regulación  psicofisiológica.

Hugo Critchley, de la U. de Sussex, en Inglaterra, descubrió en un estudio que las personas con más empatía, tenían más materia Gris en la parte frontal de la ínsula derecha.  Al mismo tiempo, su descubrimiento le llevó a asociar que las personas que tenían mayor empatía, eran más sensibles a las sensaciones corporales siendo capaces de detectar con mayor facilidad los latidos de su corazón, es decir, que eran personas que desarrollaban una mayor autoconciencia y escucha de saber lo que pasaba dentro de su cuerpo.


Por lo tanto, se ha concluido que...

La ínsula es capaz de activar y llevar las sensaciones a la conciencia, y esa conciencia puede usarse para una mayor empatía en las relaciones sociales y hacia uno mismo. 

Otro investigador, Arthur Craig, del Barrow Neurological Institute de Phoenix, postula que las sensaciones del cuerpo entran en la parte trasera de la ínsula, y son transformadas en emociones sociales, -confianza, desprecio, culpa, orgullo- en la parte delantera.

Tras estas investigaciones, se  deduce que la ínsula es el “intermediario” entre nuestras sensaciones corporales y emociones, es decir, nos hace ser conscientes del vínculo entre lo que nos ocurre en el cuerpo, como lo interpretamos y viceversa, como vemos el mundo a través de nuestros ojos y como el cuerpo refleja lo que sucede en la mente.

Fijaros que dato tan sumamente importante. A través de las sensaciones corporales, gracias a la ínsula, podemos asociar determinadas somatizaciones localizadas en diferentes partes del cuerpo  con emociones como el miedo, la ira, la tristeza, el estrés, la ansiedad y también, detectar  aquellas cogniciones que agravan todos estos estados.

Por eso, bajo mi perspectiva y experiencia...

...cuando se aborda alguna patología, considero que es importante trabajar bilateralmente cuerpo/mente en ambas direcciones. Yoga, meditación en movimiento, biodanza, tai-chi... son herramientas para tratar desde el cuerpo nuestro sistema emocional y desde la Psicoterapia, trabajando lo emocional-cognitivo- relacional para lograr una mejor autorregulación y armonía entre mente/cuerpo.

La gran noticia es que el Mindfulness, es la única terapia que abarca ambas disciplinas. Trabaja cuerpo y mente a la par. Por eso es tan recomendable.

Comentarios

No hay comentarios, se el primero en dejar un comentario

 

Dejar un comentario