De oficio: ¿Salvador o Salvado?

 ¿Nunca te has encontrado con alguien que fervientemente quiere prestarte ayuda o darte un consejo sin tú pedírselo?

Vamos a descubrir que se esconde detrás de la personalidad del sujeto que para salvarse así mismo, primero, necesita salvar al otro.

Seguro que alguna vez te has encontrado con alguien que tiene como bandera, la ayuda exacerbada a los demás. 

  Como todo, vivir en los extremos de una actitud, valor o  creencia, puede mermar la salud psicológica de las personas e incurrir en patrones de conducta orientados a  engrandecer su propio ego. 

Vamos a ver qué  necesidades compulsivas ocultas son las que  los salvadores de vidas, quieren satisfacer para ser vistos. 

En este club de personas, algunas, consideran que los demás no podrían sobrevivir sin su ayuda y otras, basan su saber hacer con el fin  de recibir algo siempre a cambio. 

Son personas dedicadas a agradar, a ser bondadosas y serviciales. Sin ser conscientes de ello, suelen pecar de soberbia, mirando por encima de los demás a quienes ayudan, creyendo que nadie mejor que ellos saben lo que el otro necesita. Paradójicamente, su orgullo y vanidad, les impide reconocer en ellos mismos su limitaciones y pedir ayuda cuando la necesitan. 

Pueden manifestar ciertos compartimientos iracundos cuando no recibe lo que su yo ideal espera a cambio, tirando en cara todo lo que ha hecho por la otra persona. 


También se disfrazan de víctimas, utilizan el chantaje emocional o la manipulación para hacer sentirse culpables a los ayudados en busca de ese “reconocimiento” oculto que necesitan para sentirse bien consigo mismos. 

Como la periodista y coach, Irene Orce comenta, "no hay amor suficiente para llenar el vacío de una persona que no se ama a sí misma”.  


Y esto es lo que finalmente busca el maestro consejero, llenar un vacío  interior con la esperanza de ser tenido en cuenta  o recompensado. 

Desde la psicoterapia, una forma de abordar a los ayudadores compulsivos, es en primer lugar, trabajar el rechazo a su propia soledad y las emociones dolorosas asociadas a esta angustia vital.  

Se trabajará la autosuficiencia, el sentido de identidad, el sentido que les mueve a ayudar, los límites a respetar que cada persona es capaz de asumir su propio destino y que nadie hace feliz a nadie porque la felicidad se encuentra en el interior de cada persona. 

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