"Antes muerto que sencillo"

 ¡Quién lo iba a decir! Hemos llegado al punto en que la famosa expresión “antes muerta que sencilla” va a tener que cambiar de morfema de género.

Rory O’Connor presidente de la Academia Internacional de Investigación del Suicidio, ha concluido recientemente en un estudio, que a nivel global, los hombres son más eficaces a la hora de quitarse la vida y mueren en mayor número;  mientras que las mujeres, lo intentan en muchas más ocasiones pero sin tanto éxito.

Tras años de investigación, O’Connor ha descubierto en las mentes autolíticas de los hombres un patrón común,  el “Perfeccionismo Social”.

Perfeccionismo Social y los Suicidios...

Este perfeccionismo social, curiosamente, se da en todas sus condiciones sociales, tanto en los más desfavorecidos como en las categorías sociales medias y altas.

El perfeccionismo social en los hombres está asociado a una extrema identificación con los roles y responsabilidades que se creen tener en la vida. .

La causa de dicha ideación suicida, no es lo que uno espera de sí mismo en su papel, si no, lo que uno cree que piensan los demás sobre sí mismo, es decir, uno vive su rol en relación con lo que uno piensa que los demás esperan de él.


Lo que convierte este perfeccionismo social en algo psicopatológico...

...y no estamos hablando de la depresión, es que el individuo está constantemente juzgando las opiniones imaginadas de otras personas acerca de uno mismo. Los niveles de autoexigencia empiezan a ser tan elevados, que se llega una sensación de pérdida de control  en su afán de desempeño de este rol social “ideal”.

El perfeccionista social, tiene unas expectativas inusualmente altas y muy rígidas de sí mismo. Y su autoestima depende exponencial y peligrosamente de su capacidad de éxito ante lo que él piensa que los demás esperan. Ante el inevitable fracaso, el varón colapsa y su autoestima queda tocada y hundida. 

Aún hoy en día, la influencia cultural sobre que el hombre débil está mal considerado o valorado, incide en forma de creencia para estas personas, y se convierte en un hándicap a la hora buscar  ayuda para poner solución y exponer sus dilemas emocionales. Sus prejuicios contaminan en demasía su experiencia y ante la sensación de que no hay salida, buscan quitarse de en medio.

Evidentemente hay salida, hay solución y puede haber transformación. Solo que hay que someterse a un trabajo personal profundo y de tiempo.

Fuente: El país, domingo 17 de enero de 2016. Art. Storr , Wills. Del Mosaic Sciencie.

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