Cómo gestionar con éxito un Retiro Budista Zen

Llevo más de 15 años indagando en el budismo y en su filosofía, atravesando diferentes etapas en mi relación íntima con él. La última de ellas, ha sido la necesidad de acercarme al Zen para experimentarlo en primera persona. Así es como lo compartí en el nunca mejor  llamado “circulo de corazones”, al empezar el retiro de verano 2015, en el monasterio Luz Serena de Requena (Valencia).



La pura observación es transformadora.

Pablo D’Ors, Biografía del Silencio.

En resumen, podría decir, como bien explicaba nuestro instructor utilizando la metáfora de la puerta, que en zazén hay como tres elementos fundamentales a observar con atención plena,  y decía así: “zazen es como una sólida puerta donde el cuerpo y la postura son su máximo exponente, la cerradura es la quietud y el silencio,  y la llave de acceso, la respiración”. Es así de simplemente complejo.

En zazén hay tres elementos fundamentales

Al retiro, acudieron personas de toda España, éramos unos 50,  con y sin experiencia previa en meditación.
A la hora de encarar un retiro, la experiencia me dice,  que hemos de tratar de vivirlo con curiosidad y abrirse a dejarse sorprender por los acontecimientos, sin juicios ni comparaciones, como pudieran ser “ que hago aquí”, “los demás lo hacen mejor que yo”,"no valgo para esto”...

A la hora de encarar un retiro hemos de tratar de vivirlo con curiosidad y abrirse a dejarse sorprender por los acontecimientos

En los primeros días es crucial mantener una actitud ecuánime y de cuidado con uno mismo en cuanto a rechazar lo que la mente y el cuerpo va a  manifestar en forma de pensamientos, emociones y dolor. Esto es, mantenerse en un tono de tolerancia, permitiendo que las cosas sean tal y como aparecen, sin construir expectativas, sin críticas y prejuicios hacia uno mismo, o  hacia las personas que comparten retiro.

La mera observación se transforma en quietud,  la quietud en observación

Es importante sentarse en zazen una y otra vez, siempre con la mentalidad de un principiante en “tábula rasa”, en observación de lo que surge, siendo testigo activo sin involucrarse con el contenido.
Así,  la mera observación se transforma en quietud, la quietud en observación. Una muestra de que el Zen vive en unidad con estos dos conceptos son los llamados “Haikus” o cuentos breves japoneses, donde reflejan tanto lo obvio del momento, que su profundidad, en ocasiones, llega a abrumar.

Aquí os dejo una muestra de uno que compuse en estos días de observación:

Gracias al silencio canta el viento con notas que flotan en el aire, un placer para mis sentidos. No sé cómo ni de donde, pero mejor es no querer saberlo, tan solo me dejo ser silencio y abro la puerta.


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